“¡No hay huevos!”

Mayo’2015: 

“Agus puedes cogerte estos días en octubre?”

“Mmmm, sí!”

“Ok! Mira tu email”

Su reacción al ver los billetes de avión y las inscripciones fue “estás loco, ni de coña”, pero sólo tuve que pronunciar la mágica frase y… aquí estamos en el avión enfrascados en una nueva aventura; no hay nada como decirle a un tío “no hay huevos” para atacarle directamente a su ego y sumirle en uno de los mayores retos de su vida.

Quizá correr una media maratón esté al alcance de cualquiera, es como todo, si te lo propones y trabajas tu mente puedes conseguir cualquier cosa, pero enrolar a un amigo que no se ha calzado unas zapatillas de correr en su vida y que trotar apenas 5 minutos le ponía el hígado colgando probablemente no esté al alcance de cualquiera. 

Y ya que estamos vamos a batir nuestra mejor marca personal: teniendo en cuenta que va a ser nuestra primera carrera quitando el paseo nocturno de 7 kms. del otro día en Olmedo, quizá no sea tan difícil.

Y claro, a él parece que eso no le preocupa demasiado…

  

Hacerse el sano tiene su recompensa, pero podemos asegurar que ha sido más duro abandonar nuestros hábitos alcohólicos que los propios entrenos; en el día a día no damos importancia a la cañita previa a la comida, al vinito de la cena o al gintonic de fin de semana, pero cuando te autocomprometes a no probar ni una gota de alcohol es bastante más duro de lo que parece.

El sábado pasado nos propusimos salir de fiesta “como siempre” y duramos medio asalto, en el primer bar la bebida energética y el refresco zero que nos acompañaban no nos estimularon lo suficiente y nos mandaron a la cama en apenas 20 minutos, y luego el domingo nos faltó tiempo para calzarnos las zapatillas y salir a trotar un ratito, así que nada, por lo pronto nuestros hábitos han cambiado considerablemente.

   

Yo asisto a la cita con la misma sensación que tenía en los exámenes de fin de carrera o cuando quedo con una chica que me atrae: me invade la emoción de estar a punto de vivir otra de esas experiencias que te marcan en tu vida. Siempre he tenido un gran conflicto entre correr y comer, para mi correr es un placer pero comer es EL placer y claro, el sobrepeso lo llevaba fenomenal con la convicción real de estar delgado para lo que realmente comía; ahora, dentro de la habitual seguridad y confianza en mi mismo, como me siento ahora no me he sentido nunca, así que intentaré que esto actúe como punto de inflexión y sigan haciendo esa excelente combinación. 

No hay nada como tener la autoestima por las nubes.

  

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