Fin del viaje infinito

Cinco últimos días tranquilos disfrutando de las playas, de los pescados y mariscos baratísimos y de rutas en moto por las ciudades de Hoi An y Da Nang y de Hanoi y Bangkok de nuevo. Ser uno más entre el inmenso trafico desorganizado es todo un reto, y le he cogido el gustillo, o espabilas o te espabilan así que sólo hay una opción. Resulta absolutamente increíble como en este desorden y caos no hayamos visto un sólo roce siquiera entre dos vehículos y/o peatones, los datos de accidentes deben ser bastante altos (no lo suficiente para lo que se ve) pero me llama poderosamente la atención no haber visto ningún mini percance siquiera. La última moto que me he alquilado es un buen trasto, ya me da igual que no funcionen las luces pero el claxon, que no pueda pitar en el país de las bocinas, esto sí que es un reto.

Como en España no se vive en ningún sitio: por màs que descubro paraìsos y culturas, la oferta que tenemos en nuestro país abarca para hacer cualquier cosa. Eso sí, aunque creamos que madrugamos por empezar nuestras jornadas laborales a las 8 am realmente hemos de asumir que con los horarios no vamos al compás de muchos países: que en Alemania y en Vietnam haya tantísima vida desde las 5 am dice muy poco a nuestro favor en este sentido.

Toyota, Honda, Apple, Facebook, Real Madrid y Barcelona (como las multinacionales màs visuales) dominan el planeta. Y wifi… sólo falta que haya wifi en alguna cueva a 10 metros bajo tierra, porque hemos encontrado wifi en toooodooooos los sitios y con bastante más facilidad que en España sin duda.

Montañas de mármol – Da Nang

Son como mulos, solidarios, pero mulos: desde el màs grande respeto y admiración, creo que no tienen ninguna visión ni lateral ni vertical, sólo horizontal y en distancias pequeñas. Van con la moto, con la bici o andando y solo miran sus dos metros de frente, salgan de un cruce, entren en una gran calle o se suban al autobús y te tengan que golpear porque tú estés bajando.

Eso sí, cuando tienen que ayudarte te lo dan todo, la solidaridad no aparece en primera instancia pero sabes que está en las posteriores, y quizá de esto tengamos que aprender un poco los occidentales, tendremos mejores formas y apariencias, pero de nada sirve la solidaridad superficial inicial si cuando la necesitas no fluye.

Mi último contacto personal en Vietnam ha sido con una chica que me ha pagado el trayecto en el aeropuerto entre la terminal nacional y la internacional, ya no tenía moneda local y ha sido ella la que se ha ofrecido a acompañarme y pagarme el billete con sólo preguntarle cómo podía hacer para ir.

Da Nang night

Como en España no se come en ningún sitio: he echado de menos la comida, pero no menos que a mi familia, con esto no quiero poner mi familia a la altura de la comida, pero sí la comida a la altura de mi familia. He probado de todo, y por encima de este todo inevitablemente nuddles y arroz, pero también marisco, cerdo, pollo, kebaps, pizzas,… todo al estilo vietnamita, laosiano o thai. Y está bueno, buenísimo, soy un auténtico fan de la streetfood, me encanta probar de todo en cualquier puesto que mínimamente me ofrezca una garantía visual, pero la gastronomía española para mi es inigualable, se acercan Italia, Grecia, Portugal, Francia,…

Igual que la cerveza: llevaba más de 1 mes sin probar una y fue llegar a Bangkok y la media de 4/día imposible de bajar, eso sí, sólo al final en Hoi An encontramos un sitio que sacaran la jarra del congelador y la tiraran medio bien, aceptable.

   


Cuanto más limpios somos y más intentamos protegernos de los agentes externos… peor!! Con esto no quiero dar alas a la suciedad, no, para nada, pero siempre he sido extrameticuloso y esto es incompatible con conocer gente y lugares, a medida que conozco culturas diferentes que me llenan me hacen ver que todo es mucho más simple. Cuanto más nos sobreprotegemos peor, con cierta mesura puedes vivir muy limpiamente y sin ella muy suciamente, tan fácil!

Puente del dragón – Da Nang; todos los días a las 9 pm espéctaculo de fuego y agua por su boca


Lady Budha – Da Nang
Mausoleo de Ho Chi Min – Hanoi

¿Por qué me gusta rodearme de gente tan diferente? El hostel de hoy está en el centro antiguo de Hanoi y en sí está bastante bien, pero como gente hay de todo, de hecho si te cruzas con el típico que no se lava la cabeza desde hace 80 días ese es el que está en mi habitación, y también hay chicas muy monas que cubren las carencias, así que todo forma parte del papel; la cuestión es ¿si somos tan diferentes porqué acabamos en los mismos sitios? Influirá bastante que por 5$ te incluye desayuno y cerveza ilimitada… Pero yo no he venido por esto, hoy he tirado de pragmatismo y me he quedado al lado de la parada de bus que va al aeropuerto. Así que intento llevarme bien conmigo mismo y rodearme de gente, y de gente diferente, quizá es por mi defecto observador, a lo mejor no tiene el pelo tan sucio y son percepciones mías…

Después de 35 noches durmiendo en aviones, barcos, buses, hoteles, hostales y pensiones no puedo decir que ninguna haya estado mal, la sensación es bastante buena, por una media de 4€ la noche he compartido habitación con conocidos, con desconocidos y conmigo mismo.

  

La pobreza es tal que igual que las ratas y las cucarachas campan a sus anchas puedes pisar a cualquier persona y ni siquiera percatarte de ello, sí, así de rotundo. Y en este sentido choca la percepción de seguridad puesto que es bastante completa: apenas se avistan policías, creo que andar por la carretera entre todo el tráfico y con el movil o cámara de la mano y despreocupado de la mochila en pocos sitios en el mundo puedes hacerlo, incluido nuestro país. Quitando alguna anécdota de última hora todas las chicas con las que he coincidido están de acuerdo también…


Hoy también ha sido mi día: he ido en el avión con mis dos mochilas de casi 15 kgs. entre ambas; en esta Ryanair asiática se supone que sólo un bulto de mano de hasta 7 kgs., y no se cómo pero la chica de facturación después de sugerirme que tenía que pagar 30$ más me ha dado la tarjeta de embarque a la vez que miraba para otro lado. Luego por el scanner han pasado el perfume de 125 ml y el palo selfie, las policías no se si no lo han visto o directamente también se han hecho las despistadas.

Y para rematar, al subir del avión, a la chica de delante mío en la cola le han hecho pagar por su mochila que a simple vista era más pequeña que la mía…

Hoy finalizo en Bangkok y ayer me dio por reservar un buen hotel para ir entrando en modo rutina, una habitación en un rascacielos con unas vistas panorámicas de la ciudad, pero anoche estalló una bomba en una calle colindante… así que otro hotel me darà la bienvenida. Y este hotel también está cerquita, no en la zona 0 como el otro pero a 10 minutos andando, así que me siento muy escoltado.

  
  

Han sido 5 semanas por Tailandia, Laos y Vietnam, quizá si hubiera ido un poco más rápido habría podido disfrutar algo de Camboya, pero pienso que cuando viajas primero llega el cuerpo y luego llega el alma, y para este viaje he preferido que ambos estuvieran juntos el mayor tiempo posible.

Entonces pienso en algo que Mandela declaró en una ocasión durante una entrevista: “no importa en qué punto de la vida te encuentres, siempre hay viaje por delante”. Y pienso en una de sus citas favoritas, del poema «Invictus», que lo ayudó a soportar aquellos momentos en los que pensó que el viaje ya había terminado: «Soy dueño de mi destino, soy capitán de mi alma».”

NOS VEMOS EN EL PRÓXIMO!

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